Parecería el relato de una novela de terror, pero la noticia que ha saltado estos días en la prensa sobre un hombre de 73 años, austriaco, de Amstetten, que ha mantenido secuestrada a su hija durante 24 años, es espeluznante. El tema no queda ahí, durante esos 24 años esta mujer ha tenido que padecer el continuo abuso físico y psicológico de su propio progenitor, habiendo dado a luz a 7 hijos producto de estos abusos.
La mujer de 42 años fue encerrada de por vida a los 18 años, en un zulo bajo la casa familiar, y junto con su prole, han sobrevivido gracias a la los mecanismos de ingeniería capaces de hacerles llegar el aire que respiraban, que el propio padre había fabricado.
Lo que no llego a entender es cómo puede darse por desaparecida a una persona, sin investigar el caso, sólo creyendo la palabra del padre de que había ingresado en una secta, ni cómo año tras año nadie investigaba la extraña aparición de los hijos de esta incestuosa relación, en la propia puerta de la casa, sin dar ningún motivo de extrañeza. ¿Nadie se percató de nada? ¿Nadie preguntó el motivo de la obra que estaba haciendo en su casa? ¿Nadie sospechó nada durante 24 años?
Hacer la vista gorda en muchas ocasiones, tanto por la administración como por la propia sociedad, puede quitarnos muchos quebraderos de cabeza, porque para qué vamos a buscarnos problemas; pero no pensamos en el posible sufrimiento que han albergado estas personas durante tantos años de su vida, criados sin ver siquiera la luz del día. Ahora nos lamentamos y nos escandalizamos de ver cómo alguien, que parecía una persona amigable, era en realidad un monstruo. (más…)